Aún no te quiero pero, tienes algo, algo que me cautiva, que me hace pensar en tí constantemente, y todavía no he descubierto qué es, supongo que con los días vendrá la respuesta.
No es que te vea a menudo, no es que hablemos de millones de cosas, todavía queda mucho pendiente, demasiado, pero estás en mi mente y no sé, te veo abriendo las puertas de mi cabeza, desordenándome los papeles y, de vez en cuando, me entra un poquillo de miedo de que hayas entrado así, de sopetón, sin ni siquiera avisar, como si te perteneciese ya mi cabeza, como si supieses que iba a ser para ti.
Quizás esa confianza que tus ojos me desvela cuando me miras es la que me tiene así, la que me hace pensar en ti, y sonreir de vez en cuando sin ni siquiera un motivo, porque no das motivos, ni das razones, no explicas nada, simplemente me miras de esa manera y te metes en mi cabeza.
Luego me quedo pensando, me quedo en silencio.
Te vas y te veo la espalda, como te alejas lentamente, como si no te quisieses ir.
Aunque no mires para atrás, o aunque cuando mires sea para decir un segundo "adiós", un "hasta pronto" y, no sé, te veo cuando vuelves y todavía no me recorre el típico escalofrío en la panza, aunque a veces sí, pero es sólo con tu mirada, sólo cuando me clavas los ojos directamente.
Y entonces, todo desaparece y no sé dónde esconderme, me siento vulnerable, como si pudieses leer mis ojos, porque ya estás en mi cabeza, ¡claro!.
Entonces, lo veo así, tan claro, tan real que quizás me pongo roja, o mire para otro lado pero, mis ojos se han quedado en ti, siguen mirándote, aunque no te miren.
Y luego viene... no sé que viene, todavía no viene nada.
No viene nada más allá de las palabras, de esas luces, de ojos, no viene nada pero, es como si estuviésemos abiertos a esa posibilidad y a veces me deja de dar miedo, y se me ponen los ojos brillantes.
Entonces es cuando sonrío y digo, "quizás sea el momento, ¿por qué no?"
Saray Pavón Márquez
Por un segundo creí que tú lo habías escrito. An así, no le quita lo bueno
ResponderEliminar